Nueva York no es tan amada como París
New York, I Love You (Idem, EE.UU.-Francia/2009). Dirección: Jiang Wen, Mira Nair, Shunji Iwai, Yvan Attal, Brett Ratner, Allen Hughes, Shekhar Kapur, Natalie Portman, Fatih Akin, Joshua Marston y Randall Balsmeyer. Con Andy Garcia, Natalie Portman, Orlando Bloom, Christina Ricci, Ethan Hawke, Chris Cooper, James Caan, Bradley Cooper, Julie Christie, y otros. Guión: Fatih Akin, Olivier Lecot, Anthony Minghella, Shunji Iwai, Joshua Marston y otros, sobre una idea de Emmanuel Benbihy según la premisa de Tristan Carné. Presenta Alfa. 102 minutos. Calificación: Regular
Nueva York ha sido, lo es y seguirá siendo uno de los escenarios más solicitados a la hora de filmar una película. Todos sus emblemáticos lugares han participado en cortos y largometrajes, desde producciones independientes a los típicos megatanques hollywoodenses. Aquí, New York City, se presta nuevamente como telón de fondo de una sumatoria de cortos reunidos para la nueva entrega del productor Emmanuel Benbihy. Lo que antes fue Paris, je t’aime, ahora es New York, I love you.
En la segunda parte de la saga Cities of Love, creada por Benbihy, se homenajea a la “gran manzana” en diez episodios dirigidos por diferentes directores. De esta manera, el amor se expresa en una narración coral; de la cual el colectivo de ella no es más que una representación de las tantas historias que el amor (o el desamor) puede desatar y suscitar.
Si hay que juzgar el argumento de cada entrega, New York, I love you deja bastante por desear. Son historias comunes (o vulgares en algunos casos) que pueden ser moldeadas a cualquier otra ciudad cosmopolita y moderna. Más allá que Nueva York sea el escenario de fondo, la relación argumental con la ciudad no queda expuesta en la mayoría de sus cortos. Sin embargo, esto no implica necesariamente que el filme deba recaer sobre personajes y historias estereotipadas de la famosa metrópoli.
De los diez episodios, cuatro de ellos resultan atractivos a una primera vista inocente. La entrega del chino Jiang Wen, situada en un bar de Tribeca, reúne la acción, el deseo y cierta cuota picaresca a partir del cruce fugaz entre un astuto asaltante de calle, una atractiva mujer, y su marido (Andy Garcia), también hábil en el robo silencioso. Luego, se destaca el corto del francés Yvan Attal, quién reúne a cuatro actores talentosos, entre ellos Ethan Hawke (Antes del amanecer) y Chris Cooper (Identidad desconocida). Apela a buenos puntos de giro, a partir del humor, y a los encuentros entre las dos subhistorias que construye. Otro trabajo sobresaliente es el de Brett Ratner. A través de la sátira, refleja cómo el ser humano se vale de las ilusiones que gesta y que luego son desvanecidas ante la realidad afrontada. Al igual que Paris, je t’aime (2006), ambas finalizan con un episodio protagonizado por personas de la tercera edad. Es ricamente reflexivo, y el más descriptivo a nivel visual de la ciudad. Joshua Marston (María llena eres de gracia) es el responsable de la pieza.
Dicho lo anterior, resulta imposible evitar la comparación de New York, I love you con su versión previa à la française. Además del cambio de localización, en Paris, je t’aime hay una mayor cantidad de cortos (18). Estos están separados, sin relación alguna entre ellos, más que por el hecho de que cada uno sea representativo de un barrio parisino. En cambio, los episodios de la versión neoyorquina están unidos por escenas de transiciones, y por la undécima entrega que sirve de lazo entre todos. A su vez, la Torre Eiffel congregó en aquella oportunidad una mayor presencia de reconocidos y aclamados directores y actores, tales como Gus van Sant, los hermanos Coen, y Juliette Binoche. Finalmente, la última edición no despliega con la misma potencialidad de la parisina los escenarios de los cuales hace homenaje. No obstante, el Central Park, el Empire State, el Chrysler Building, y Chinatown no pierden vigorosidad.
Lo que pone en común New York, I love you es la multiculturalidad expresada en las diferentes visiones de personajes comunes acerca del amor en una ciudad. La forma que abarque esa relación de amor-ciudad no tiene límites, ya sea desde lo mostrado o sugerido. Así, será viable la historia de amor paternal de un padre por su hija, o de un joven que ame las oportunidades insólitas que le ofrece su ciudad. Tal como lo dice el slogan-tagline del film: en cada momento, el amor empieza.
No obstante, la película desaprovecha esta estrategia de generación de historias. Son en su mayoría historias banales que no reflejan esa asociación directa y juguetona entre el título del filme y la frase marketinera neoyorquina “I (símbolo de corazón) NY“.
Trailer oficial de New York, I love you

